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lunes, 10 de diciembre de 2012

Hablar de Martine Rast....


Hablar de MARTINE RAST me resulta fácil. De hecho, no tengo que pensar, sólo tengo que sentir, dejar que su energía llegue hasta mí pues Martine vive plenamente desde el sentimiento, desde el corazón y su entrega siempre es plena pues nace de ese sagrado lugar desde el que la vida se expresa por sí misma.

Martine es tal cual se muestra, transparente desde su esencia y por eso tiene el don de llegar hasta lo más profundo de quién se relaciona con ella pues no pone barreras ni límites con el otro sino que le abre la puerta de su corazón, sin preguntas ni razones.

Y un corazón que siempre está abierto como el de Martine es un auténtico regalo pues siempre está preparado para ser visitado, y tan sólo el que abre puertas y ventanas para recibir alegremente a quién se le acerca puede percibir más allá de lo aparente y ver en el interior de esa otra persona.

Tan solo el  que tiene abierta su casa a cualquier hora será siempre bienvenido y cuando un corazón permanece siempre abierto como el de Martine puede entrar en cualquier parte pues la entrega desinteresada nunca encuentra resistencia.

Martine es generosa, tierna, cariñosa y amable, siempre dispuesta a ofrecerse desde su Ser, desde lo más profundo de su alma y tal vez sea por eso que su vibración puede sanar pues el amor incondicional que vive en ella es el mejor canal de expresión para que el Universo pueda regalarse.

Martine es un alma dotada de una sensibilidad muy especial, que vive desde el sentir  y por eso puede percibir vibraciones que el pensamiento no alcanza a ver. Sentir al otro, percibir su campo energético es un espacio que no pertenece a la mente pues el pensamiento nos retira del instante presente, del aquí-ahora en el que la vida se muestra y se expresa, y es en ese espacio que la sensibilidad que vive en la esencia de Martine capta información sutil, la identifica y la registra.

Martine puede hablar a través de las sensaciones que percibe y su alma, al ser puente de paso, es canal de unión entre cielo y tierra, de manera que lo aparente se hace visible y puede ser interpretado.

Estas cualidades de Martine a las que me he referido, su enorme sensibilidad, su constante entrega, su generosidad, su energía de amor incondicional que se regala a través de ella a todo aquél que necesita de su ayuda, tienen mucho más valor cuando se ponen al servicio de los demás antes incluso que para el propio beneficio, y esa es otra preciosa cualidad que vive en ella.

Martine se olvida incluso de sí misma para compartir lo que ES, y es porque se olvida de sí misma que puede sentir el campo energético de las personas con las que trabaja pues está para ellas en cuerpo y alma, entregándose  plenamente a su servicio. Sólo así, desapareciendo energéticamente en el otro sin pensamientos, la información que se percibe es pura y directa, y es por ello que puede ser percibida y canalizada, de manera que el estar presente en lo que sucede con la intención desinteresada de sanar es lo que hace posible la sanción.

Martine siente y confía en lo que siente sin pasarlo por el filtro de la mente de manera que expresa lo que recibe tal cual le llega. Sólo así la información puede ser auténtica y pura pues el reino de la mente es el de las dudas mientras que en el corazón la Verdad que llega simplemente se expresa.

Al confiar sin más, Martine no necesita controlar ni atar nada de manera que al aceptar lo que sucede sin juicio ni pensamiento, lo que Es simplemente es y por eso puede libremente expresarse a través de ella.

Así es un canal, un lugar libre de paso en el que nada ha de ser retenido sino tan solo puesto al servicio de lo que el canal generosa y libremente se abre a recibir para ser permanentemente entregado.

Si en ese momento Martine se detuviera a pensar o a juzgar lo que recibe, el canal quedaría interrumpido y la energía que lo atraviesa se vería al instante bloqueada, y por eso Martine puede hacerlo pues sin cuestionar lo que recibe tan solo se abre libremente a expresarlo.

Así es Martine, un Ser especial conectado con su esencia, que escucha la información que recibe de su alma y que su corazón expresa para servir a los demás en la medida que éstos se abran a confiar en que lo que vayan a recibir a través de ella.

Y es que sólo confiando se recibe, y el que recibe sin guardarlo para sí mismo puede ser canal entre cielo y tierra siempre que se halle permanentemente dispuesto a compartirlo.

Y Martine es puro compartir.
 

José Planas